Septiembre suele marcar un cambio de ritmo en muchas segundas residencias. Después de las vacaciones y de los fines de semana de verano, llega una época en la que la casa puede pasar días o semanas vacía y en la que las temperaturas empiezan a bajar progresivamente. Antes de cerrarla hasta la próxima visita, vale la pena dedicar un rato a comprobar que todo queda en condiciones. No se trata solo de cerrar puertas y ventanas: la instalación de agua, los aparatos eléctricos y, especialmente, el sistema de calefacción también necesitan atención.
Cómo preparar la segunda residencia para el otoño
Si la casa va a quedar vacía durante largos periodos, podemos empezar por los gestos más sencillos. Desconectar los aparatos eléctricos que no necesiten seguir funcionando y comprobar que no haya grifos que goteen o pequeñas fugas ayuda a evitar consumos innecesarios y posibles incidencias.
También es un buen momento para observar el estado del aislamiento de la casa: unas ventanas que no cierran correctamente o unas juntas deterioradas pueden provocar pérdidas de calor cuando llegue el frío.
¿Y qué hacemos con la caldera si no vamos a estar?
Una de las preguntas habituales en una segunda residencia es qué conviene hacer con la caldera cuando la casa pasa largas temporadas sin uso. No hay una única respuesta para todas las viviendas: dependerá del tipo de caldera, de la instalación y, sobre todo, de las temperaturas que pueda alcanzar la zona.
En periodos sin riesgo de heladas, una caldera se puede apagar durante una ausencia prolongada. En cambio, en zonas donde en otoño o invierno se pueden alcanzar temperaturas muy bajas, hay que tener en cuenta que muchas calderas disponen de sistemas antihielo que necesitan que el aparato permanezca conectado para proteger la instalación.
Por eso, antes de dejar la segunda residencia durante semanas o meses, es recomendable consultar las indicaciones del fabricante y adaptar la configuración de la caldera a las características de la vivienda. Y, si tenemos dudas sobre cuál es el procedimiento más adecuado, un profesional puede ayudarnos a determinar cómo dejar la instalación de forma segura.
Septiembre, un buen momento para revisar la caldera
Además, si durante el verano la calefacción ha estado prácticamente parada, septiembre es un buen momento para comprobar la caldera antes de que llegue el frío de verdad. La revisión preventiva permite verificar su funcionamiento y eficiencia y detectar posibles anomalías antes de que necesitemos volver a encender la calefacción de forma habitual. También conviene revisar los radiadores y, si es necesario, purgarlos antes de empezar la temporada de calefacción.
Hacerlo con previsión tiene una ventaja evidente: no esperar al primer día de frío para descubrir que algo no funciona. En CASA JOVÉ podemos revisar el estado de la caldera y de la instalación y asesorarte sobre la mejor manera de dejarla preparada si se trata de una segunda residencia que pasará buena parte del otoño desocupada.
¿Ya tienes tu segunda residencia preparada para los meses de menor uso y la llegada del frío?